El Proyecto
En la antigua Atenas, el Areópago era el consejo que se reunía sobre la colina de Ares para impartir justicia y deliberar sobre los asuntos más graves de la ciudad. De aquel tribunal venerable, sinónimo de autoridad serena y de juicio recto, toma su nombre este proyecto. Areópago® aspira a ser, en el ejercicio cotidiano del derecho, lo que aquel consejo fue para su tiempo: un lugar de referencia, construido sobre el rigor y la confianza.
El origen
Areópago nace de una observación simple y de una convicción persistente. La observación: el abogado contemporáneo trabaja rodeado de herramientas dispersas, pensadas por quienes no ejercen la profesión y que rara vez dialogan entre sí. La convicción: era posible hacerlo mejor, desde adentro, entendiendo el oficio en su realidad concreta. De esa tensión entre lo que había y lo que hacía falta surgió la idea de un conjunto de sistemas concebidos específicamente para el profesional del derecho, atentos a sus tiempos, a su lenguaje y a las exigencias particulares de su labor.
No se trató de imaginar una aplicación aislada, sino de pensar el ejercicio profesional en su integridad: la consulta con el cliente, el cómputo de los plazos, la exposición rigurosa de los datos, el peritaje especializado. Cada una de esas necesidades reclamaba una respuesta propia, y ninguna herramienta genérica la ofrecía por completo.
Un ecosistema, no un producto
De allí que Areópago no sea un producto, sino un ecosistema. Cuatro sistemas independientes, cada uno soberano en su dominio, que sin embargo comparten una misma gramática y un mismo propósito. La Toga® vincula al profesional con su cliente y valida su matrícula ante el colegio correspondiente. Schedu-Lex® computa los plazos procesales y libera al abogado de la carga de vigilarlos. DynaPlots® traduce los datos en gráficos de calidad probatoria. Sistema AMCISYS® calcula incapacidades con más de quince años de trayectoria en la lesionología.
Pueden emplearse por separado, según lo requiera cada práctica, o funcionar en conjunto como las piezas de un mismo engranaje. Esa es la diferencia entre una colección de programas y un ecosistema: aquí las partes fueron pensadas para convivir, no reunidas por casualidad.
A quién servimos
Areópago está al servicio del abogado en ejercicio, cualquiera sea su jurisdicción, su especialidad o la escala de su práctica. Al litigante que no puede permitirse perder un plazo, al profesional que quiere ampliar el alcance de su despacho más allá de la geografía, al perito que necesita precisión técnica, al estudio que busca ordenar su labor cotidiana. También sirve, de manera indirecta pero no menor, a quien consulta: porque cada garantía que ofrecemos al profesional se traduce en confianza para el cliente que acude a él.
Un ecosistema jurídico integral para todas las necesidades del abogado. Esa es la promesa que da sentido a cada una de sus partes, y el compromiso que Areópago asume con quienes hacen del derecho su oficio.
